En el esfuerzo por conservar estos ecosistemas colombianos, Colombia ha declarado 59 Parques Nacionales Naturales, de las cuales 23 tienen vocación ecoturística. Aunque estas zonas existen para resguardar ese tesoro verde, también “en los Parques Nacionales puedes encontrar valores naturales y culturales, en donde puedes enriquecerte personal y espiritualmente… La riqueza de paisajes hace que el disfrute sea maravilloso”, cuenta Carlos Mario Tamayo, subdirector de Sostenibilidad de Parques Nacionales Naturales (PNN).
Usted podría escaparse en esta época de vacaciones a estos escenarios. Si quiere huir de la ciudad, el tráfico, la congestión, la tecnología y el estrés no habrá destino mejor.
Un tesoro escondido entre las nubes: la Cueva de los Guácharos
Este parque recibe su nombre en honor a su ave emblemática, de gran tamaño, que habita en las cuevas oscuras y profundas del parque. Fue la primera área declarada parque nacional en 1960 y en 1979 la UNESCO la declaró Reserva de la Biósfera.
Este parque ocupa más de siete mil hectáreas lo rodean bosques en condiciones excepcionales: colinas, montañas, pendientes, cañones, valles, cuevas, puentes naturales, cascadas y corrientes subterráneas, todo magnífico y exuberante, lleno de color y contrastes, en gran parte por ser una zona libre de presiones del ser humano. Por eso mismo, goza de la presencia de especies vegetales y animales únicas. Cedro, nogal, laurel y roble negro (solo presente en tres países en el mundo), conviven con más de 300 especies de aves y 60 de mamíferos.
El proceso erosivo del agua, gota a gota, labró el complejo de cuevas. “Te puedes dar cuenta de los miles de años que le ha tomado al tiempo pulir este lugar, por eso yo digo que es una joya engastada por el tiempo, un tesoro escondido entre las nubes”, afirma Juliana Hoyos, de la subdirección de sostenibilidad y negocios ambientales de PNN. “Las cuevas son un encuentro con uno mismo”, agrega.
Es un sitio para los aventureros. Hay que ir dispuesto a caminar, escalar y atravesar ríos con ayuda de cuerdas y poleas. Además, a hacer senderismo, espeleología, fotografía y observación de la bóveda celeste.
Se puede llegar por dos vías. La primera, vía Pitalito directamente en avión o por tierra desde Neiva (un viaje de cuatro horas). Luego hay que tomar camino hasta Palestina, continuar a La Mensura y de allí al Parque en la quebrada Cascajosa. Es necesario caminar dos horas para llegar al Centro de Visitantes en el sector Cedros. La segunda, vía Acevedo: manejar durante cuatro horas desde Neiva hasta Acevedo. Luego a San Adolfo, a Villa Fátima y a la entrada al Parque en la quebrada Chanchiras, donde hay que caminar una hora hasta el centro de visitantes. Para que su estadía sea provechosa, se recomienda pasar al menos dos noches en el Parque. La entrada para adultos tiene un valor de 14.500 pesos y para niños de 9.000 pesos.
