Desde hace tres años cuando su madre fue asesinada el adolescente Julián Yesid Rosero Ortiz siguió creciendo con un  gran vació  en su vida y quedó a cargo de su padre y su abuela.

El joven de 14 años cursaba séptimo grado y al parecer sus calificaciones no eran las mejores, por lo que se sentía presionado a mejorar su rendimiento académico.

El joven residente en la vereda Cañaveral del Isnos, estaba pasando por una crisis de depresión que lo motivó a quitarse la vida en su residencia.

Uno de sus familiares lo encontró pendiendo de una cuerda atada a un arbol, de inmediato como pudieron lo bajaron e informaron a la policía quienes acudieron al lugar, encontrándose en el camino a la familia del menor con la intención de trasladarlo hasta el casco urbano.

Los uniformados ayudaron a su traslado hasta el hospital donde intentaron reanimarlo por casi 30 minutos pero ya era demasiado tarde.

Ante esta situación queda la reflexión de la importancia de dialogar con nuestros hijos, más que regañarlos es orientarlos e incentivarlos para que se preocupen por su auto superación, en algunas oportunidades acudimos a castigos drásticos, que en lugar de solucionar el problema lo agrandan más, nuestros niños y adolescentes necesitan ser escuchados y amados.

Fotografía: Alberto Renza Lizcano.

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