La Reggio Emilia, filosofía para la felicidad de los niños y para el mundo.

En el IX  encuentro de la Reggio Emilia que se realizó en la ciudad de Bogotá, donde el equipo de docentes del Liceo Freire de la ciudad de Pitalito, se hizo partícipe a escuchar las voces italianas de Daniela Lanzi y Giovanna Cagliari, maestras, conductoras y activistas de la propuesta de Loris Malaguzzi y los cien lenguajes del niño, donde es el niño quién propone, indaga y argumenta su educación y aprendizajes para la vida.

“cuando aprobamos nuestra confianza hacia los niños, su seguridad es evidente en cada proceso.”

Y este, sin duda alguna es un reconocimiento al niño, donde nos invitan a observarlo como un ciudadano del mundo, como un niño del presente para la vida, para que sea el adulto del futuro. Y bien, si todavía nos preguntamos si esta es la mejor educación para nuestros hijos, la respuesta es ¡sí!, son ellos quienes desde sus trazos dibujan e imaginan el mundo, son ellos quienes por medio de sus indagaciones, investigan y dan solución a sus conflictos, por eso maestros: no atiborremos a los niños de actividades, no se trata de hacer tantas cosas; se trata de llevar continuidad entre lo que se hace, esto requiere tiempo, significa también que esta educación es responsabilidad de todos.

Como educadora y acompañante de esta filosofía que introduce al niño a las maravillas del mundo, y en total aceptación con los diálogos de las maestras italianas, considero, que los espacios, la documentación, y el riesgo como ellas lo denominan, son herramientas fundamentales para conocer e identificar el proceso del niño, con el atelier le damos vida a su mente ya que toda la escuela debe ser un atelier: la cocina, el patio, el aula; porque todos son lugares educativos y porque hasta la naturaleza se convierte en un atelier y la documentación para un padre de familia, es un puente que le permite conocer la escuela y su niño.

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“Es imposible hacer educación sin riesgo” Loris Malaguzzi

En Reggio Emilia, la documentación es ética de participación, es un instrumento que involucra a los niños y al maestro, es una experiencia colectiva, es una relación de reciprocidad y donde el maestro acompaña y brinda la oportunidad de autonomía de parte de cada niño. El aprendizaje pasa por medio de las pruebas, de los errores. El saber se construye consultando, revisando los demás documentos, libros y registros pasados y de esta manera formar una escuela para la indagación, creando mentes autónomas pero sobre todo niños felices.

“No enseñen a los niños, lo que ellos pueden aprender solos” Loris Malaguzzi.

Preguntas que nos debemos hacer los maestros a diario: ¿Cómo conocen los niños? ¿Cómo los niños organizan y elaboran su conocimiento? ¿Cómo hacen investigación? ¿Cómo los maestros deben acompañar este proceso de investigación? La investigación más importante, es en la cotidianidad. Cada investigación inicia con una pregunta, sin preguntas no hay investigación y por ende el poder permitirle al niño que investigue y cuestione sobre lo que está a su alrededor, es permitirle también ir de la mano con la tecnología, y ella esta difundida en la escuela, es algo natural de la escuela. Algunos instrumentos tecnológicos son usados por los niños y pueden tener usos divergentes.

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Los niños hacen preguntas cuando las encuentran. No esperan un tiempo para hacerlas y por este gran argumento no podemos obligar a los niños a aprender algo que no está en la edad de ser aprendido.

´´No hay que dar respuestas concretas, sino dar la posibilidad de crear más preguntas.´´ Daniela Lanzi

La complejidad del espacio – ambiente: transformar una clase tradicional en un lugar de exploración, conocimiento y relaciones

Los maestros día a día están construyendo aprendizaje con sus estudiantes y por esto debemos permitirles espacios sanos, de movilidad, de contacto con la naturaleza y los demás.

Los espacios deben cambiar para que los niños puedan tener más posibilidades de investigación y los materiales suscitan investigaciones silenciosas.

Las mesas se pueden convertir en lagunas del aprendizaje. (Una mesa para inventar historias). Y aquí en la Reggio Emilia no se conciben las mesas individuales.

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En la Reggio Emilia existen espacios para la felicidad, para el aprendizaje autónomo donde el maestro tiene un rol vital pero no principal en la educación de los niños, es por ello que el Liceo Freire de Pitalito, ese liceo, en una ciudad pequeña como lo es la Reggio Emilia en Italia , sigue viva y mucho más fuerte para humanizar y transformar la educación y el aprendizaje a través de esta filosofía que mueve la educación tradicional, para abrirle espacio a la educación que los niños merecen en realidad. Este liceo que forma docentes para poder seguir alimentando esta educación y donde cada uno de nosotros al escuchar a las maestras de la Reggio Emilia nos sentíamos convencidos de que estamos haciendo las cosas bien porque nuestro principal objetivo es y seguirán siendo los niños, aquellos formadores y revolucionarios de la educación del presente y del futuro.

Para  www.aldeasur.com

Por Nathalie Gómez Perdomo

Docente Liceo Freire.

 

 

 

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