El equipo de Juan Carlos Izpisúa utiliza con éxito una técnica de reprogramación celular para eliminar los daños del paso del tiempo en ratones y células humanas
Nada hay más inexorable que el paso del tiempo. El envejecimiento nos atrapa e iguala a todos, pero la Ciencia lleva años intentando bloquear este proceso. No solo detenerlo, sino dar marcha atrás en el reloj biológico para rejuvenecer los tejidos del organismo humano. Así no solo desaparecerían arrugas y canas sino que se revitalizaría la salud cardiovascular o la fortaleza de nuestros músculos y huesos.
Un grupo de investigadores, liderados por Juan Carlos Izpisua del Instituto Salk de Estados Unidos y en colaboración con otros centros españoles, han dado un paso clave en este camino al demostrar que este sueño científico podría ser posible. Bastaría con utilizar un cóctel de cuatro genes para borrar los signos del envejecimiento. La demostración, con ratones y células humanas, se presenta en la revista «Cell». Además del Instituto Salk, en la investigación han colaborado la Universidad Católica de Murcia y el Hospital Clínic de Barcelona.
Rejuvenecimiento interno y externo
Con el tratamiento, las células cultivadas en el laboratorio rejuvenecieron no solo en aspecto, sino también en su funcionamiento. El efecto rejuvenecedor de los ratones fue elocuente. La terapia se aplicó en dos tipos de ratones: en un modelo que reproduce fielmente la progeria, una enfermedad rara que en el ser humano provoca un envejecimiento prematuro y agresivo desde el nacimiento, y en ratones sanos pero envejecidos. En los primeros, la terapia logró aumentar la vida de estos animales en un 30 por ciento. «Si trasladáramos esta cifra a humanos, estaríamos hablando de unos 25 años en una persona con una esperanza de vida de 80 años, aunque aún es muy difícil extrapolar esta cifra», explicó a ABC, Juan Carlos Izpisúa, autor principal del estudio.
La receta utilizada para rejuvenecer no es nueva. Los científicos recurrieron a una técnica de reprogramación celular desarrollada por el científico japonés Shinya Yamanaka, cuyo hallazgo le sirvió un nobel de medicina. Con esa mezcla de cuatro genes se puede devolver las células adultas a su estado primigenio de células madre y después transformarse en cualquir tipo celular (neuronas, células cardiacas, musculares…). El grupo de Izpisua utilizó el mismo procedimiento, aunque sin llegar a completar el proceso. Tomaron células de la piel de ratones con progeria y las reprogramaron con el cóctel genético de Yamanaka durante un periodo de tiempo más corto. En lugar de las dos o tres semanas necesarias para completar el proceso, se hizo en 2-4 días. Con esta reprogramación parcial se eliminaron los signos de envejecimiento manteniendo su identidad. Las células de la piel eran más jóvenes y totalmente funcionales.
Sin riesgo de tumores
Es la primera vez que se da este paso de forma segura y sin riesgo de cáncer. Estudios anteriores habían demostrado que la reprogramación celular en animales era posible, pero se pagaba un alto precio, la aparición de tumores. Izpisua cree que el éxito fue al acortar la reprogramación durante solo dos días. No se hizo de manera continuada como en estudios anteriores, sino durante dos días por semana, cada semana de la vida del ratón.
Fuente; http://www.abc.es/ Fotografia http://www.omicrono.com/
