Esa platica ya nos la robaron.

Un contundente rechazo a la forma cómo se hace alarde de millonarios recursos por parte de dos campañas políticas durante sus actos de cierre en diferentes lugares del municipio, hizo en las últimas horas el ingeniero Javier Valderrama Yagüé, tras advertir sobre los peligros que significan los dineros de terceros en la financiación de candidatos a cargos y corporaciones públicas.

Sangre de tu sangre.
Valderrama reiteró que el nefasto vínculo entre los políticos y las mafias electorales es el principal factor generador de la corrupción que hoy impera en el sector público, pues los funcionarios y servidores públicos que resulten elegidos mediante estas oscuras prácticas, no serán más que títeres de sus financiadores, quienes reclamarán con creses el valor de su inversión.
«Da tristeza saber que esa plata que hoy invierten financiando candidatos al concejo y la alcaldía, es dinero que ya le robaron a la salud, la educación y a la inversión pública de Pitalito, y lo que están haciendo hoy es reinvertirla en el sucio negocio de la corrupción» dijo el candidato del Centro Democrático.

Voto de conciencia.
A la pregunta de varios ciudadanos del corregimiento de Bruselas sobre qué hacer para que los corruptos no sigan manejando a sus anchas los espacios administrativos y de participación política como ha ocurrido durante las ultimas administraciones del municipio, el ingeniero Valderrama respondió que la única herramienta efectiva para combatir este grave flagelo es el rechazo unánime de la ciudadanía a través del voto de conciencia.
«Nada sacamos con rasgarnos las vestiduras y lamentarnos porque los delincuentes de cuello blanco se roban los recursos que nos pertenecen como comunidad, si a la hora de elegir votamos por los mismos corruptos de siempre», enfatizó el candidato uribista.
Finalmente, el candidato del Centro Democrático invitó a los laboyanos a votar con la mano en el corazón, pensando en el desarrollo integral de las comunidades y no en satisfacer el voraz apetito burocrático y de enriquecimiento ilícito que mueve el interés de quienes compran y venden sin escrúpulos el sagrado derecho de la democracia.


