Abuelas condenadas por vender bazuco.

Impactos: 11

Read Time:1 Minute, 38 Second

Tras acordar una rebaja de pena por colaboración con la administración de justicia y la aceptación de los cargos imputados, la Subdirección Seccional de Fiscalías de Bogotá logró la condena a 40 meses de prisión en contra de dos mujeres de la tercera edad, dedicadas a la venta de estupefacientes desde su lugar de residencia, al sur de Bogotá.

Los hechos se registraron en noviembre pasado cuando agentes de la Policía Metropolitana allanaron una residencia en Ciudad Kennedy, donde fueron halladas papeletas con cocaína mezclada con polvo de ladrillo, denominada bazuco; empaques, bolsas e insumos para el tráfico, distribución y venta de estupefacientes.

De inmediato la delegada de la Fiscalía inició la investigación, según la cual, las mujeres en compañía de su sobrino identificado como Fabián Arturo León, de 22 años de edad y también condenado, se dedicaban a la venta del estupefaciente a menores de edad.

Por su parte, el juzgado advirtió que las hermanas Bernarda y Lucía Obando Medina deberán purgar la condena por el delito de tráfico, fabricación o porte de estupefacientes, en la cárcel El Buen Pastor, de Bogotá, al negarles el beneficio de detención domiciliaria por ser allí justamente donde se vendía la droga.

“En la cárcel han sido debidamente atendidas, se les ha suministrado los medicamentos que se les formula y se les cuida de cualquier enfermedad”, anotó la juez al proferir el fallo.

La Fiscalía por su parte indicó que a las mujeres les aparecen sentencias vigentes y anotaciones por la venta de alucinógenos en el mismo sector de la capital.

Fuente: FGN

Happy
Happy
0 %
Sad
Sad
0 %
Excited
Excited
0 %
Sleepy
Sleepy
0 %
Angry
Angry
0 %
Surprise
Surprise
0 %

Average Rating

5 Star
0%
4 Star
0%
3 Star
0%
2 Star
0%
1 Star
0%

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Previous post ¿Te gustaría ser policía por un día?
Next post Murió anoche en Milán el escritor, filósofo y semiólogo italiano Umberto Eco