Cada día los niños y niñas son más vulnerables de lo que imaginamos, algunos adultos desadaptados terminan siendo depredadores de los más indefensos.

Los casos más recientes se presentaron en el municipio de Garzón, centro del Huila, donde la mamá de una pequeña de dos años encontró a un andariego que trabajaba hace tres meses en su finca tocando los genitales de su pequeña niña, de inmediato la madre de la menor la llevó a un centro asistencial para valoración médica y posterior denuncia.

El otro caso se presentó en el centro poblado de la Jagua en Garzón, cuando una mamá y su niña de tres años residentes en Gigante fueron hasta la Jagua a visitar a los abuelos, en medio de la reunión familiar la pequeña se fue a la casa del vecino de su abuelo y al parecer, este le tocó sus partes íntimas.

La mamá de la menor se percató de la situación porque su misma niña, dos días después le contó que el señor le había tocado allí abajo, motivo por el cual la llevó a un centro asistencial para asegurarse de que la niña no hubiera sido accedida, así mismo le fue recibida su denuncia.

Ambos casos están bajo conocimiento e investigación de la fiscalía y del ICBF de Garzón.

Muchos son los casos que se presentan, algunos denunciados otros no, algunos con culpables encarcelados, otros con culpables que son dejados en libertad a pesar del testimonio ofrecido por los niños

Ante esta situación las autoridades recomiendan no perder de vista a los niños y niñas bajo ninguna circunstancia, menos si hay personas extrañas a su alrededor, no dejarlos con vecinos, familiares o amigos de poca confianza y en los hogares percatarnos de actitudes o comportamientos extraños de los adultos hacia los niños o temores de los niños a los adultos, para evitar situaciones que pueden perturbar la sexualidad y psicología de los infantes.  

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